Así llegó la rana Pepe al Congreso de los Diputados

Así llegó la rana Pepe al Congreso de los Diputados

El diputado Manuel Mariscal exhibe el meme de Pepe el pasado 2 de junio en el Congreso.
El diputado Manuel Mariscal exhibe el meme de Pepe el pasado 2 de junio en el Congreso.

El 2 de junio, el diario de sesiones de las Cortes Generales incluyó por primera vez una mención a una rana llamada Pepe. Durante la comparecencia del jefe de Políticas Públicas de Facebook, Guillermo Serrano, en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional del Congreso y el Senado, tomó la palabra Manuel Mariscal Zabala, diputado de Vox. En una intervención de 10 minutos, Mariscal criticó como “redes sociales han pasado de ser una herramienta para democratizar la información a ser una herramienta de control de la opinión pública”. Y cuando le quedaban 30 segundos, mostró una pegatina que llevaba en el móvil y explicó: “Esto es la rana Pepe, un símbolo de miles de jóvenes de esta generación que no van a permitir que la izquierda les imponga cómo pensar y qué decir”. Pepe, Pepe the Frog en inglés, había saltado de las redes sociales de la extrema derecha estadounidense a la política española.

La frase de Mariscal puede resultar intrascendente para quien no haya seguido la creciente protagonismo de los memes en la última década. Pero en un solo vídeo de 42 segundos de la cuenta Authentic Facha Hours, con la biografía “Ni de izquierdas ni de derechas, español”, el mensaje de Mariscal ha sido visto más de 210.000 veces y lleva más de 2.000 retuits. Por comparar, entre las cuentas de Twitter de PSOE y PP durante el último año solo hay cinco tuits con vídeo que hayan alcanzado esas cifras.

La rana Pepe es además un reclamo internacional en determinados círculos. Esta cuenta que está pendiente de la evolución del “levantamiento populista” tuiteó también el clip junto a un vídeo de una cuenta suspendida. Lleva más de mil me gusta.

¿Por qué es importante el meme de la rana Pepe? Primero, si todo parece una broma, es porque no está tan lejos de serlo. “La rana Pepe es un símbolo de supremacismo blanco”, dice Ben Pettis, doctorando en Estudios Culturales de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE UU), que ha escrito artículos enteros sobre la rana. “Es definitivamente extraño pensar cómo puede ser que un dibujo absurdo pueda representar ideologías de odio. Pero esa ridiculez es parte del porqué la rana Pepe ha seguido siendo tan popular entre los grupos de derecha radical”, añade.

Cuando el tema salta a los medios o provoca indignación, como ha ido ocurriendo puntualmente desde hace años, los responsables “siempre pueden decir ‘pero si solo es una broma’ o ‘es solo un dibujo’”, añade Pettis. Esta ambigüedad permite introducir mensajes radicales sin decir nada irreverente y que de ningún otro modo podrían haber entrado en un lugar como el Congreso sin provocar un terremoto de indignación. Es como susurrar un mensaje solo para el oído de tus seguidores o cercanos. Así lo ven miles de votantes, que saben cuál es el contexto de Pepe mientras el resto de la sociedad sigue a lo suyo.

“Los memes son cada vez más usados en comunicación política para enmascarar estratégicamente mensajes intolerantes y problemáticos”, dice Eleonora Benacchi, investigadora de la Universidad de la Suiza Italiana (Lugano, Suiza) y coautora de un artículo reciente sobre Pepe. “Los políticos que comparten o usan estos memes controvertidos en espacios públicos deberían saber las implicaciones políticas de esos actos. La rana Pepe no es un dibujo ordinario o un elemento de humor que no puede ser tomado en serio”, añade.

En otoño de 2016 la rana Pepe saltó a la fama, aunque Trump ya la había retuiteado en 2015. La campaña de Hillary Clinton le dedicó un artículo un día después de que Donald Trump JR, el hijo del expresidente, publicara en Instagram una foto de su equipo con un miembro con cabeza de rana. Cuatro años después, el propio Trump tuiteó una caricatura suya con la cara de la rana con el mensaje: “No puedes acallar a Trump”. “Pepe empezó su vida en internet como un meme inocente, pero en los últimos años ha sido capturado por supremacistas blancos que se llaman ‘derecha alternativa’ a sí mismos. Han decidido quedarse con Pepe añadiéndole esvásticas y otros símbolos antisemitas y supremacistas”, explica el artículo de la campaña de Clinton.

La organización de la Liga Anti Difamación, una organización cuyo propósito es estudiar el fenómeno del neofascismo a nivel mundial, declaró la rana como símbolo de odio en esos días. Pero tuvo a bien admitir que “como tantos memes de la rana Pepe no son intolerantes, es importante examinarlos en su contexto”.

Mariscal no ha respondido a los mensajes que le ha enviado este periódico para pedirle más explicaciones. En su intervención, aseguró que Facebook, cuando suprime a la rana Pepe, “elimina diariamente a muchos jóvenes de su plataforma por defender ideas conservadoras, por defender con orgullo los símbolos nacionales de su país”. “Podrán matar digitalmente a la rana Pepe, pero no podrán acabar con las ideas de millones de jóvenes conservadores”, añadió. Serrano no contestó nada sobre el meme. Pero desde Facebook admiten que suprimen a la rana cuando aparece vinculado a organizaciones de odio, igual que sucede con otros personajes ficticios. Una organización de odio es, según las normas comunitarias de Facebook, “tres o más personas organizadas bajo un nombre, signo o símbolo que tienen una ideología, opiniones o acciones físicas que atacan a individuos basados en rasgos como la raza, religión, nacionalidad, género”.

¿Quién puede enfadarse porque Mariscal defienda un dibujo que representa a “jóvenes orgullosos”? Alguien que se ha enfadado bastante es el dibujante de la rana, Matt Furie. En 2020 apareció incluso un documental sobre su historia. Un año antes había ganado una denuncia contra Infowars, un canal extremista, para que no vendieran material con la rana. Pepe fue protagonista entre 2005 y 2012 de un cómic de Furie, que la describe como alguien cuyo lema es “todo bien tío”, que es también el título del documental.

Aunque Pepe ha circulado por redes de políticos, ha estado en manifestaciones y mítines, su entrada en un Parlamento es un salto en su popularidad: “Parece un poco una escalada”, asegura Pettis a EL PAÍS. “Representa un caso donde ideologías de derecha radical y memes continúan accediendo en la política corriente”, añade.

Hasta ahora, junto a tuits de Trump en 2015 y de la Embajada rusa en Londres en 2017 en un aparente troleo, pocas referencia de Pepe habían saltado de conversaciones en Reddit, Twitter u otros foros a cuentas más oficiales. En España el propio Mariscal hizo un tuit con Pepe hace un año. El diputado, de 29 años, ha sido el encargado de redes de la formación desde antes que Vox lograra representación en el Parlamento andaluz en 2018 y ahora es vicesecretario de Comunicación del partido. El eurodiputado de su partido Jorge Buxadé aprovechó la ocasión para divulgar también su pasión por Pepe en un tuit.

“El poder de los memes es que funcionan bien, especialmente en política, simultáneamente en distintos contextos”, explica Pettis. “Así, mientras este diputado puede usarlo para señalar a grupos de extrema derecha que ‘oye, estoy con vosotros’, a la vez le da la capacidad de negarlo si lo necesita y decir ‘oh no, no soy supremacista solo comparto un dibujo de una rana para demostrar que Facebook exagera’. Pero el hecho de que no enseñe una captura de pantalla sino una pegatina en el móvil, socava su argumento de que no sabía qué significa. Alguien ha tenido que hacer el esfuerzo de comprar el adhesivo y ponerlo en el móvil”, añade. Y no solo a una pegatina, según se ve en esta imagen.

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