Caritas, palmeras y berenjenas: breve guía para orientarse en el laberinto de los emojis

Caritas, palmeras y berenjenas: breve guía para orientarse en el laberinto de los emojis

Los emojis están muy vivos e instalados en nuestra comunicación diaria.
Los emojis están muy vivos e instalados en nuestra comunicación diaria.Ilustración Retina

Todos los usamos en nuestras comunicaciones, como complemento o, en ocasiones, como sustitutos de la palabra escrita. Los emoticonos son parte importante de la revolución gráfica en los servicios de mensajería instantánea y las redes sociales. Alrededor de 5.000 millones de emojis (la palabra más precisa para llamar a estos iconos), casi uno por cada habitante del planeta, se envían cada día a través de Facebook Messenger y uno de cada cinco tuits incorpora uno es sus mensajes. Es un lenguaje universal, común a las diversas plataformas, que permiten respuestas breves, efectivas y rápidas, evitan teclear mensajes, nos ahorran tiempo y, sobre todo, nutren las conversaciones digitales. Sus efectos son varios. Generan risas, crean malentendidos, fomentan o calman peleas. Sirven para todo porque hay un emoticono para casi todo. Pero ¿sabemos exactamente qué significan algunos de los más utilizados y cómo utilizarlos en determinados contextos?

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Los emoticonos han surgido, sobre todo, para ayudar a compensar la falta de gestos, expresiones faciales y tono de voz en las conversaciones por plataformas digitales. Y si bien existen consensos (por ejemplo, que una “cara sonriente” indica “felicidad”) entre organizaciones que se dedican a su procesamiento y análisis, los emojis no responden a una norma universal establecida, sino que suelen ser elementos accesorios que agregan extravagancia y versatilidad a los mensajes. El primer significado a un emoji se lo da The Unide Consortium, la organización sin ánimo de lucro que se dedica al análisis, publicación y desarrollo de estos iconos. Pero esa primera denominación (cara feliz, cara triste) solo responde a la necesidad de nombrarlos inicialmente de alguna forma, porque según insisten desde el organismo a preguntas de EL PAÍS, “no son necesariamente universales”. “Las imágenes representadas por emoji pueden tener o desarrollar connotaciones y usos muy diferentes según el idioma y la cultura del usuario”, añaden.

Así, dependiendo de las conversaciones, un melocotón no solo es una fruta y un cerdo no solo es un animal. Los significados, como sucede con las palabras de un idioma, cambian y evolucionan según los utilizan los usuarios de diversas generaciones y por eso no es de extrañar que una cuarta parte de los emojis enviados suelen ser malinterpretados por su destinatario, según un macroestudio de la Universidad de Rochester. Para aclarar el panorama, ofrecemos en el siguiente gráfico una guía con algunos de los más populares, hecha a partir de la consulta de cuatro de las enciclopedias de emoticonos más completas que hay en la web: The Unicode Standard, Emojiterra, Significado Emojis y Emojipedia.

Un minucioso proceso de aprobación

Cada emoticono se corresponde con un código llamado unicode que hace que se visualice de forma similar, que no igual, en todos los dispositivos y aplicaciones. Por ejemplo, el unicode de la “cara sonriente” sería “U+1F601″. “El unicode es la base de todo el software moderno. Así es como todos los teléfonos móviles, computadoras de escritorio y otras computadoras representan todo el texto de todos los idiomas. Usted está utilizando unicode cada vez que escribe una tecla en su teléfono o computadora de escritorio, y cada vez que mira una página web o texto en una aplicación”, explican desde el Consorcio, que también se encarga de coordinar todo el desarrollo de la norma unicode. El Consorcio aprueba los nuevos emojis y sus correspondientes unicodes.

El proceso para presentar propuestas para nuevos iconos está siempre abierto para particulares y organizaciones sin fines de lucro. Basta con ingresar a este hipervínculo y seguir las instrucciones. El Consorcio analiza cada propuesta tomando en cuenta tres aspectos básicos. Primero, determina si funcionará la imagen en el tamaño pequeño en el que se usan comúnmente los emojis. Segundo, establece si el emoji realmente aporta una nueva reacción o representación de alguna expresión, acto, sentimiento o material que actualmente no esté contemplado en la base de datos de emojis. Y tercero, investiga si existe evidencia sustancial de que una gran cantidad de personas utilizará este nuevo emoji. Finalmente, el emoji queda registrado en una base de datos. Según el Consorcio, en 2020 existían un total de 3.019 emojis, divididos en 10 categorías. Las que más tienen son: gente y cuerpo humano (1.606), banderas (268), objetos (233) y símbolos (217).

¿Pueden eliminarse emojis ya aprobados? Es muy difícil. Una vez que se ha agregado un punto de código emoji al estándar Unicode, no se puede eliminar según la política de estabilidad unicode. “Ha habido casos limitados en los que el estado de emoji de un personaje o secuencia ha cambiado con el tiempo, y algunos proveedores pueden optar por modificarlos o actualizarlos”, explican desde el Consorcio. Además, como la mayoría de emojis tienen múltiples usos y significados, esta organización generalmente no se involucra en la discusión sobre la eliminación de un emoji.

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