La UE presenta una aplicación para que los ciudadanos se identifiquen y tengan todos sus datos en el móvil

La UE presenta una aplicación para que los ciudadanos se identifiquen y tengan todos sus datos en el móvil

Margrethe Vestager, vicepresidenta de la Comisión, en la rueda de prensa el jueves 3 de junio.
Margrethe Vestager, vicepresidenta de la Comisión, en la rueda de prensa el jueves 3 de junio.Christophe Licoppe / Comisión Europea

La Comisión Europea ha presentado este jueves el proyecto de Identidad Digital Europea. Su intención es que cualquier ciudadano o negocio de la Unión acceda a sus datos personales a través del teléfono móvil. Mediante un monedero virtual —los llamados wallet, en inglés— que los gobiernos estarán obligados a facilitar a la sociedad, la idea es que se identifique, almacene y gestione electrónicamente tanto nuestra información individual como documentos oficiales. Carné de identidad, títulos académicos, permiso de conducir, recetas médicas, cuentas bancarias… Todos los datos estarán disponibles en este monedero digital a partir de septiembre de 2022 como pronto. “Es un gran paso para favorecer la movilidad entre países y para agilizar nuestra vida cotidiana”, ha asegurado Margrethe Vestager, vicepresidenta de la Comisión, durante la presentación del proyecto.

La pandemia ha acelerado la transformación, y desde la Comisión entienden que un proyecto como el de la identidad digital, cuya descarga siempre será voluntaria, debe suponer una prioridad para todos los Estados. Los 27 miembros de la Unión, las instituciones comunitarias y las organizaciones privadas trabajarán mano a mano para fijar los estándares de la iniciativa, así como resolver ciertos problemas técnicos, como la arquitectura o la tecnología predominante. “Según nuestra estrategia digital, en 2030, el 80% de la ciudadanía europea debería usar esta solución y la Administración también debería ofrecer digitalmente casi todos sus servicios”, ha destacado Vestager.

Pese a que la iniciativa puede cambiar durante el desarrollo, la vicepresidenta de la Comisión se ha atrevido a ofrecer algunos ejemplos acerca de su posible funcionamiento. Si estamos en un bar y el dueño exige que probemos nuestra mayoría de edad, bastaría con mostrar la fecha de nacimiento guardada en el monedero virtual. “A diferencia con lo que sucede hoy en día, solo compartiríamos la información necesaria, no un conjunto de datos como nombre y apellidos, lugar de nacimiento o número del documento de identificación personal”, ha expuesto Vestager como una de las supuestas ventajas, en clara alusión a mejorar la protección de la privacidad de los europeos.

El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, durante la rueda de prensa el jueves 3 de junio.
El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, durante la rueda de prensa el jueves 3 de junio.Christophe Licoppe / Comisión Europea

Alquileres de casas, locales y coches; la apertura de cuentas bancarias; o estudiar fuera del país de origen, de acuerdo con la hoja de ruta de la identidad digital, dejarían atrás el papeleo y la posible exposición de datos personales irrelevantes para estas gestiones. En palabras del comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, durante la rueda de prensa, la intención es que logre unos beneficios similares a los obtenidos con la eliminación del roaming en suelo comunitario. Es decir, que los ciudadanos desarrollen su vida diaria con los mismos derechos y servicios al margen del país en el que se encuentren. “El gobierno digital está entre los planes de los Estados, tienen la voluntad. Ahora queremos que se convierta en realidad; y la identidad digital va en esta línea”, ha sostenido Vestager.

El proyecto también busca armonizar los diferentes sistemas de identificación. Al margen de los buenos propósitos sugeridos por la vicepresidenta, desde la Comisión lamentan que la falta de unanimidad en este tipo de herramientas dificulta utilizarlas de forma trasnfronteriza. De acuerdo con los datos que ha aportado Vestager, en la actualidad, 14 países emplean 19 sistemas de identificación digital, pero que apenas cubre el 60% del territorio europeo. “La asimilación es baja y su uso en casos comerciales o para negocios es limitado y engorroso”, ha argumentado como justificación de la nueva Identidad Digital Europea.

La Comisión no ha aclarado cómo podrá comprobarse que el poseedor del teléfono sea en realidad su titular, y por tanto quien ostenta la identidad y los documentos que constan en la aplicación. “La propuesta prevé un alto nivel de seguridad. La Comisión propondrá y acordará con los Estados miembros las normas, las especificaciones técnicas y los aspectos operativos para garantizar que los monederos digitales europeos de los Estados miembros tengan los mayores niveles de seguridad. Los Estados miembros certificarán sus monederos para garantizar que cumplen estos requisitos. Los datos personales solo se compartirán en línea si el ciudadano así lo desea”, ha respondido un portavoz preguntado por EL PAÍS sobre este extremo.

Riesgos de ciberseguridad

Al igual que la digitalización llega cada vez a más personas y negocios, los riesgos en ciberseguridad siguen la misma senda. Cuanta mayor exposición, mayor probabilidad de sufrir un ataque. Consciente de la situación, Breton ha afirmado que la sencillez con respecto a la introducción de la identidad digital no significa que sea de fácil acceso para los cibercriminales. “Su diseño protegerá la información de los europeos para evitar robos indeseados. Queremos favorecer una criptografía compleja, diferente a la que conocemos ahora mismo. Creo que la computación cuántica mejorará las soluciones actuales. Queremos promover este tipo de negocios”, ha expuesto.

La bandera de la protección de datos, enarbolada constantemente por la Unión Europea, está en buena medida detrás de la iniciativa. El empuje hacia una Administración más digital nadie lo duda, pero el respeto por la privacidad se ha colado en el discurso. El comisario de Mercado Interior ha echado en cara a algunas plataformas, aunque sin citar sus nombres, que exijan datos a los ciudadanos para acceder a sus servicios y luego los minen y los moneticen sin su consentimiento. “Los servicios de identificación no pueden obedecer a estos parámetros. Lo que hoy presentamos es una alternativa a estos negocios”, ha zanjado.

La era de compartir información personal y desconocer qué sucedería, para qué la usarían las compañías, dándoles poderes plenos, quedó atrás en la Unión Europea con la entrada en vigor en mayo de 2018 del Reglamento de protección de datos. En parte, la misma filosofía impregna la identidad digital. Vestager ha reiterado durante la rueda de prensa la seguridad de los archivos, del monedero virtual y de la privacidad individual. “Decidiremos cuánta información compartimos sobre nosotros mismos, con quién y con qué propósito. Es una oportunidad única de llevarnos a todos a experimentar aún más lo que significa vivir en Europa”, ha concluido la vicepresidenta.

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